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Anatomía de un logotipo (II)

Características de un buen logotipo

En esta segunda entrega destinada al maravilloso mundo de los logotipos (¿Qué no leíste la primera? Pues hazlo, que esta contiene spoilers) vamos a tratar de dilucidar qué hace que un logotipo sea un bueno, o, dicho de forma más correcta, qué cualidades ha de tener un buen logotipo.

¿Cuáles son las cualidades de un buen logotipo?

Si hacéis una sencilla búsqueda en internet, podréis encontrar docenas de decálogos que abordan el tema con multitud de características. Cinco, diez, quince (sí, se llama decálogo si tienen menos o más de diez elementos, cosas de la RAE) e incluso más puntos a tener en cuenta en la ardua tarea de verificar sin un logotipo cumple o no con su cometido. Nosotros vamos a tratar de agruparlas para reducirlas a un número más manejable: 4 (un número fantástico a pesar de que los japoneses lo consideren de mala suerte por su similitud fonética con la palabra muerte, cosas de los japoneses).

Así que con el siguiente decálogo de cuatro cualidades podréis diseccionar cualquier logotipo y comprobar si cumple o no como tal.

Pregnancia

La pregnancia es una cualidad que puede ser aplicada a objetos, y por lo tanto a diseños, y tiene que ver con la facilidad que tiene dicho objeto de ser recordado o interiorizado. Hay figuras que, por sus características intrínsecas, quedan grabadas de forma más rápida y duradera en nuestra mente. Hay estudios que resaltan la pregnancia del cuadrado el círculo o el triángulo.

Un buen logotipo debe tener pregnancia, o ser memorable (si no os acaba de gustar el palabro). Los mejores logotipos son recordados con mucha facilidad y durante mucho tiempo, hasta tal punto que a veces el logotipo llega a fagocitar el objeto que representa (si os digo manzana sabréis de lo que hablo, ¿verdad?).

Se suelen enumerar otras cualidades que podríamos recoger en esta, como la sencillez: cuanto más sencillo es un logotipo más fácil será de recordar.

Representatividad

Un buen logotipo debe representar correctamente aquello para lo que ha sido creado. Debe reflejar de forma inequívoca los atributos, la filosofía o el ámbito en los que se desea hacer hincapié. No basta con que este resulte atractivo, tiene que ser funcional, adaptado a la audiencia apropiada.

Es por eso que no suele ser una buena idea dejar la creación del logotipo de una empresa (o de cualquier otra forma de asociación, producto o servicio) en manos de algunas herramientas de software que proliferan online, ya que solo se basan en la apariencia, y no realizan un estudio serio del sector o del público al que este irá dirigido.

Otras cualidades que se derivan de esta son: la consistencia (debe existir coherencia entre el logotipo y el resto de elementos que componen la imagen de marca), la practicidad (un logotipo debe ser práctico y adaptable a los diversos formatos en los que va a ser aplicado), o la escalabilidad (un logotipo que esté bien construido será igualmente representativo a pequeña escala).

Unicidad

Esta cualidad, que parece muy evidente a primera vista, tiene algunos matices que sería interesante comentar.

Un logotipo debe ser único. No debe parecerse a ningún otro logotipo y menos si este pertenece a una empresa de la competencia. Estas dos afirmaciones parecen incuestionables, pero, si buscamos sencillez y pregnancia en nuestro logotipo, es razonable pensar que dos logotipos que pertenezcan a empresas del mismo sector y que tengan un target parecido, podrán tener similitudes. Aunque las formas de expresar una idea son múltiples, el hecho de que las empresas también lo sean reduce considerablemente la capacidad de acción.

Por lo tanto, se podría definir la unicidad como la cualidad que hace que un logotipo sea razonablemente diferente del resto de logotipos, lo suficiente para que las similitudes que pudiera poseer con otros no lo hagan fácil de confundir.

Durabilidad

Un buen logotipo debe ser duradero. La construcción de un logotipo que cumpla todos los requisitos de este decálogo y su implantación es un proceso que requiere tiempo, por lo tanto, el resultado obtenido debe perdurar en el tiempo. Un logotipo efímero, con un estilo demasiado ligado a las modas y de carácter perecedero, rara vez va a resultar una elección adecuada.

¿Quieres saber si un logotipo está bien construido? Con el siguiente diagrama podrás hacerte una idea aproximada.

 

 

¿Cuáles son los diferentes tipos de logotipo que existen?

¡Ah! Eso es algo que podréis encontrar en la próxima entrega de esta emocionante trilogía.